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ago 08, 2012

¡Mi Niño tiene Catarro!


¿Qué tienen en común la mayoría de las infecciones de vías altas? Pues los mocos, los estornudos, la tos... Síntomas que conviene atajar antes de que vayan a más.

Recuperemos el dato: un menor de 2 años, sobre todo si va a la guardería, coge una media de entre seis y ocho resfriados al año. Y como hablamos de media, unos “sólo” se constipan en cuatro ocasiones y tal vez a tu hijo le toque estar malo una docena de veces. No te alarmes. 

Los niños enferman por dos razones: porque su inmunidad está en desarrollo y necesitan estímulos para ponerla al día, y porque los espacios de las vías respiratorias tienen que ampliarse. Las vías respiratorias altas incluyen el triángulo formado por la nariz, la garganta y los senos nasales. 

Este tipo de enfermedades suelen tener un patrón típico en la evolución de los síntomas: los primeros días el niño estará inquieto, sentirá malestar, tendrá mucho moco, tos y posiblemente algo de fiebre. En una segunda fase su estado general mejora, aunque los mocos se vuelvan más espesos.


¿Y EN QUÉ SE DIFERENCIA LA GRIPE?
La gripe es una enfermedad vírica muy contagiosa. Los niños son más propensos a padecerla, dada la aglomeración en escuelas y guarderías. Además, ellos secretan el virus desde una semana antes y hasta una después del inicio de los síntomas clínicos. Los niños, a diferencia de los adultos, pueden tener dolor de tripa, vómitos o diarrea. 

PREVENIR AYUDA A COMBATIR
Sabemos que evitar este tipo de enfermedades contagiosas es complicado, pero puedes contribuir a conseguirlo si mantienes estas medidas:
  1. Lava muy bien las manos a tu hijo después de que tosa, estornude o se suene la nariz. 
  2. Cuida mucho su alimentación para mantener su organismo con un buen sistema autoinmune. 
  3. Cuando el niño esté enfermo no le obligues a comer si no le apetece hacerlo. Reduce en la medida de lo posible la permanencia en espacios cerrados. La asistencia a la guardería es una de las principales fuentes de contagio. 
  4. Vístele adecuadamente. Abrígale cuando salen para que no pase frío. Y cuando esté en casa, evita que acabe sudando. 
  5. Evita compartir vasos, cubiertos, platos, servilletas o toallas con tus hijos o entre ellos. El virus se transmite con facilidad por estos utensilios.